Hoy no leo periódicos, ni escucho la radio ni veo el noticiero televisivo. Hoy quiero mirar el mundo con la inocencia con que vine a él. Desnuda y rosada. Vuelvo a dar gracias por mi sonrisa informada y transparente. Con la insatisfacción de una pulga saltarina, de una pierna a la otra, de un bocado al siguiente. Respiro la vida, ora fría como un témpano ora cálida como un abrazo. Enriquecida con cada bocanada de oxígeno que alimenta mis células. Sorprendida con los escenarios imponentes que rodean nuestros pasos, en este viaje fugaz.

















