17 mayo, 2010

Obras.


Cuanto más grande me hago más veces me planteo diferencias esenciales; conceptos universales con planteamiento individual. Vida, trabajo, ocio, esfuerzo, comunicación...

He trabajado en más de 5 y en menos de 10 entidades. Desde la multinacional hasta la micropyme, siguiendo el trazado inconexo que se obtiene por la suma de uno y sus circunstancias.

En un ejercicio puro de introspección, he analizado las decisiones que hasta ahora he tomado en esa parte de mi trayectoria vital de un modo sobresaliente y las he contrapuesto con aquellas tomadas de un modo muy deficiente, obteniendo como resultado un precario empate. Equivocarse es casi tan sencillo como acertar. Así no llego a ninguna parte, me he dicho…

Examinándome como instrumento productivo me encuentro en un momento apetitoso, por aptitudes y por actitudes. Eso no es garantía de nada, por supuesto. Me sigo equivocando como una colegiala, pero he aprendido a levantarme sin quejarme.

Algunas veces me pregunto cómo se ven las cosas desde arriba; siempre he trabajado en la amplia base de la pirámide productiva, en el lugar donde también vivimos los anónimos idealistas. Yo desde ahí abajo veo algunas cosas injustas y otras mejorables y me pregunto si las personas que han llegado a un cargo desde el que podrían hacer algo también las ven. O si es que uno se despista, pierde cualquier ideal por el camino, se acomoda y olvida el valor del esfuerzo y la honestidad.

O tal vez es que todos los seres humanos acostumbramos a mirar hacia arriba buscando objetivos, culpables, héroes o villanos. Olvidando que uno mismo puede ser guía, destino y pionero. Y que esta sociedad y este tiempo no lo forman los que pasarán a los libros de historia con nombre y apellidos. Lo formas tú y lo formo yo. Lo formamos todas esas personas que en silencio hacemos todo lo posible por ser, cada día, un poquito felices y un poquito mejores.

4 comentarios:

la maru dijo...

Yo que soy idealista y entusiasta creo que, los de arriba hacen lo que pueden, aunque no sea suficiente.
Y nosotros, "los anónimos", aspirando a ser mejores personas todos los días, aportamos mucho, no sólo al organigrama, sino como personas -con grandes y pequeñas ideas, con esfuerzo, con simpatía, con críticas y exigencias. Si bien, opino que, ninguno da todo lo que puede. Y hasta es una actitud saludable, siempre debemos guardarnos algo para nosotros mismos.

Empanadi-clown dijo...

Qué alegría y qué ganas de volver a leerte!
Tus fans te echábamos de menos.
Qué razón tienes! En estos tiempos de desconcierto, estoy de acuerdo contigo en por lo menos lo de intentar ser mejores y felices por uno mismo; y tú eso nos lo contagias, Empanadilla.

Anónimo dijo...

Me gusta tu post, me encanta tu último parrafo; por lo bien que está escrito, por la verdad a la que aludes. Me gusta la idea de formar esta época y tiempo contigo, con -mis- todos, intentando ser un poco felices y mejores. Si nos ayudamos en ello, lo conseguiremos.
Un placer volver a leerte.

EMPANADILLA MADRE2

Musa Sosa dijo...

Maru, los de arriba son bastante flojitos...a fin de cuentas sólo son personas y están en el ojo del huracán (que se chinchen).
Ninguno damos todo lo que se puede, estoy de acuerdo con vos, pero hay alguno que no da ni la hora...

Empanadi-clown, yo soy fan de mi roller - clown preferida.
Tengo ganas de volver a verte en acción

EmpanadillaMadre2 (como me ha molado el sufijo) a ver cuándo acabas con lo tuyo y nos vemos más, que entre lo tuyo y lo mío voy a volver a ver a -tus- todos vestidos de marinerito...