26 octubre, 2009

Tensión: 23. Azúcar: 32.

Me gusta el azúcar en terrones; mojarlo lentamente hasta que cambiaba de color, del blanco inmaculado al marroncito café, rascarlo con la cuchara e intentar echar exactamente medio terrón, volviendo a envolver el restante. Pasaron de moda los terrones. Ahora añado todo el sobre de azúcar, sin pensarlo.
Los juguetes se reinventan. Los niños son iguales. Los de ahora y los de antes. Los de aquí y los de Sebastopol.
Las juergas se reinventan. Las drogas se reinventan. Los métodos educativos se reinventan. Los adolescentes siguen temiendo y buscando sustancialmente lo mismo, desde hace años.
Modas. Pasajeras.
Yo soy sustancialmente la misma. Perdida en mi propia Scary Movie; parodiando escenas de ensueños (o de pesadillas), que resultan ridículas en el plano realidad. Rebuscando en el cajón de los zapatos de mi madre, a la caza del tacón de aguja con el que posar en el espejo; aunque me quede grande, aunque esté viejo, aunque no sepa ni caminar con ellos.
Ayer me quejaba de que faltaba gente por llamarme y alguien me dijo que me había pasado de moda. Me reí. Y después me removí. En el fondo, aunque sólo sea un poquito, hay gente que sabe cómo joderte.
Mantengo mi base; independiente de modas, tallas y edades. Perdiendo. Esperando. Desafiando. Ganando. Retando. Abrazando. Escuchando. Escribiendo. Rodando. Soñando. Bebiendo. Desvariando. Cuidando. Despreciando. Admirando. Sumando. Deseando.

10 septiembre, 2009

Oh, Les amies! - Ole-esa-miss.


El pasado viernes había unas chiquillas del Norte peladas de frío en la estación de San Sebastián. Yo entre ellas. Como os lo cuento.
También estaba MangaRayban, a la que le encantó San Sebastián porque ahí es que no se suda una gota (que ella es muy de acalorarse y de ponerse a ronchas). Al resto nos parecía excesivo el fresco, pero todo sea por celebrar que hace muchos años nos tocó la china y compartir su alegría por un inminente casamiento.

Noche de tapas y cubatas. Día de destemple y sueño. La vida, algunas veces, resulta casi justa. Y es que la noche se nos va de las manos, no sé cómo lo hacemos. El cansancio se evapora al segundo cubata y acabamos cantándole a María Cristina en la puerta de cualquier garito.

Empanadillas, sois como esponjas. Arnette tirando huesos en vez de ramos; ¿Qué harán aquí unos de Huesca con pelucas?. Rayban, la ocupa perdida en nuestra habitación. La artista de nuestras manualidades, que se da al alcohol y se pone a cantar como loca. Y qué decir de nuestra tesorera, que no pierde las cuentas ni aunque sean las 6 de la mañana. Y la mejor sorpresa que pudimos encontrar para Olesamiss; que subió al tren en mitad del recorrido y nos alegró dos días con su compañía.

La gente encantadora, la comida encantadora, la Concha encantadora… con precios que valoran tanto encanto al alza y hacen que el monedero no pare de parir billetes. Pero eso es otro tema.

Y una noche en la que cansamos a MangaRayban. Y eso no pasa todos los días. Así estaba yo al día siguiente; que no sabía si andaba o volaba.

Una experiencia para repetir en la misma compañía, a poder ser aumentada por las paridoras y alguna otra empanadilla físicamente ausente pero todas, en espíritu y brindis presentes.

Si no existiérais tendría que inventaros.

04 septiembre, 2009

Cassettes.


Cuando pierdo la cara B, me quedo con la lista de singles comerciales, métricamente quasiperfectos. Me aburre el compás armonioso y la letra fácil.

Me hipnotiza la voz ronca, el realismo mágico, los niños grandes, los pecados y la incertidumbre. Y todo lo que me hipnotiza, en el fondo, me inquieta.

Cuando escucho al miedo mis músculos se quedan ateridos. Como un gato mojado; esmirriada, quieta, encogida y enclenque.

Cuando decido estar a la altura me pierdo en un mar de nubes prietas.

Cuando busco las riendas sólo encuentro la fusta.

Decido olvidarme y al instante lo olvido.

Elijo pasión y corro con la cuenta de los besos y las patadas, el estropicio y el jaleo, la ácida resaca y la (in)merecida bofetada.

Me envuelvo en una bufanda hecha de brazos, me calmo y casi no tengo frío.
Y hoy estoy contenta porque he recuperado mi contraseña y con ella mi correo y a la empanadilla, que casi se queda huerfana; perdida en este mundo irreal y metadesarrollado la cría, con lo bien que me come y lo poco que me llora. Y lo pequeña que es.
Mañana os contaré la despedida, a mi manera, si hoy lo duermo todo y bien.

23 junio, 2009

Visto lo visto.


Visto lo visto me río de mí y de ti.
Me río de la crisis. De los triunfos y las derrotas. Me río de la intensa marejadilla diaria.
Me río de la ausencia, de la tragedia, del drama. Me río de las pocas ganas y de las carencias.
Me río del deber y del recreo.
Me río contigo.
Me río para mí.

Me pasé de 20.
Me comí la hierba.
Esnifé la comisura de tu sonrisa.
Ví el envés del desierto.
Intuí el vértice del mundo.
Me olvidé del zen, del yoga y del taichi.
Y aprendí a reír.

28 mayo, 2009

El día del juicio.


He perdido la cuarta parte de mi juicio propio. De mi mayoría de edad. De mi madurez. Y duele. Joder si duele. Duele cuando te lo arrancan y duele después, cuando tienes que reponerte.

Duele como cuando pierdes algo intrínsecamente tuyo. Como esas cosas que no te das cuenta de que las tienes hasta que ya no las tienes y entonces es cuando duelen. Y el cuerpo se inflama en señal de duelo y te martiriza el socavón que deja la ausencia y se tensan los puntos que intentan cerrar la herida y puedes degustar el sabor amargo de tu propia sangre.

A merced de las señales de duelo de tu cuerpo. Y de la fortaleza de tu mente. No me siento menos cuerda, ni rejuvenecida. Sólo dolorida y un poco rabiosa.

En la sala esterilizada dijo cuatro el autor, tras el trapo blanco que cubría su boca rosa, tras las gafas marrones que cubrían sus ojos verdes. Lee dos en el informe, recomendación de la auditoría dental. Una, pronunciaron mis labios, decidió mi consciencia. Y esta boca es mía. Agradezco ahora mi cobardía bucal.
Y el ratoncito Pérez ni ha aparecido ni nada. A ver si también le han chivao los Reyes Magos que mi madre va diciendo que soy mayor para esas cosas!

14 mayo, 2009

Atormentada.


Ah!! Tormentada. - Dícese de una tormenta repentina y violenta que te pilla sin paraguas (principalmente en Zárágózá capital).

12 mayo, 2009

Manifiesto de una naranja.


Nuestra piel os asusta.
Nuestro jugo os reconforta.

Nos gusta el sol.
Maduramos despacio.

Nos cortáis por la mitad.
Nos exprimís.
Y después buscáis la otra mitad.
De nosotras mismas.
Como si fuera fácil.
Recomponerse.
Cuando te parten.

No más metáforas a nuestra costa.


Menos amargas que el limón.
Menos dulces que el melón.
Menos frescas que la sandía.
Menos exóticas que la papaya.
Más licuadas que la manzana.
Más vitaminadas que la cereza.



Amamos el Levante que nos crea.
Odiamos la mandíbula que nos tritura.
Tememos el exprimidor que nos aplasta.
Respetamos el paladar que nos aprecia.