05 mayo, 2008

Claraboyas.


No sé si me convertiré en flor, en capullo o en mariposa. Esta primavera comenzó removiendo las paredes y parece no estar dispuesta a dejar en pie un solo cimiento. Sólo en un duermevela arropado por el suave compás de mis anhelos me encuentro conmigo. Y no me comparto queriendo. Lo hago sin querer, algunas veces. Sólo con aquellos que saben dónde está la claraboya del alma. En el centro del pozo de aguas oscuras desde el que sonrío al mundo. A menudo es mucho mejor no intentar buscarla, e incluso evitarla si la intuyes, porque algunas veces escuece y otras confunde y otras marea. Es mejor quedarse sólo en el brillo, en el lápiz que algunos días rodea su contorno. Rodear su forma ovalada y volver al mundo real que no ofrece complicaciones absurdas, ni tirabuzones interminables, ni reproches, ni caricias, ni rencores.

03 mayo, 2008

Sobrevolando.


Aunque haga unos días que no escribo no me olvido de ninguno de vosotros. De los que no conozco tampoco. Sois mis héroes de papel maché. Algún día haré un collage con vosotros y lo entregaré en clase de plástica.

En esa foto se puede apreciar que las empanadillas hemos visitado Edimburgo. El mundo nos rodea y nosotras de vez en cuando lo sobrevolamos para intentar que no nos aplaste. Es Edimburgo, sí. No es Grecia ni un decorado de Port Aventura. Y las pavas son dos empanadillas haciendo el pavo en tierras escocesas.

Podrán quitarnos todo, pero nunca nos quitarán la libertaaaaaaad.

Otro día os hablo de mi percepción sobre los escoceses/as. Y sus calles y sus plazas. Y su clima húmedo (que a mi me deja un poco fría). Y eso.

Me voy a las montañas. Aquí os dejo. No me rompáis nada.

15 abril, 2008

Felicidad (qué bonito nombre tienes)


La felicidad es un tema que trae de cabeza a investigadores, psicólogos, sociólogos, personas de mal vivir, eruditos, santos, chinos, deportistas, fontaneros... en fin, a toda la especie humana en sus múltiples variedades.

Porque claro, lo que es la felicidad animal es, aparentemente, bastante más asequible; todos tenemos imágenes mentales revoloteando por los pliegues de nuestro cerebro: Un perro - un hueso, un gato - una pescadilla, un toro - una vaca, un coyote - un correcaminos, en fin, felicidad inmediata. Aunque los mejores son los peces; menuda ventaja vivir sin memoria. Te meten en una pecera y hasta puedes ser feliz. Es lo que tiene.

El caso es que yo iba a hablar de la felicidad humana. He encontrado artículos al respecto que vuelven a desvelar que no tienen ni idea de dónde se regula eso, si tirando para Matalascañas o para Zamora.

Según un artículo del Sr. Francisco Mora, el cerebro no estaría diseñado para alcanzar la felicidad. Él habla de la felicidad encontrada en el recogimiento espiritual y la no interacción con el mundo, recogiendo la filosofía del Mahabarata Indio. Algo, por otra parte, bastante difundido en nuestra sociedad occidental; vendría a ser como el "fffff yo paso", "me la sopla", "me la trae al pairo", "que les den por saco", "no me vengais a mi con ostias"...en fin, filosofía de la calle que se puede escuchar a diario. Resumen de una teoría oriental que los monjes recrean en casetas y levitación (la aplicación práctica es lo de menos). Ni sientas ni padezcas, a lo peor pasas por este mundo sin enterarte, pero serás feliz, que es lo que buscabas ¿no?.

Luego está el famoso Eduardo Punset. El gran espeleólogo cerebral. Al parecer en su primera inmersión gris encontró el alma, pero no vio clara la fuente de la felicidad ni el elixir de la eterna juventud, por lo que, como los exploradores africanos buscaron desesperadamente el lago Victoria, él sigue buscando. Parece que va por buen camino. Su último libro se titula "Viaje a la felicidad", si lo compráis leedlo entero, que al final igual es sólo un chico pintando la raya blanca de la carretera (si no entendeis esta broma es que sois demasiado jovenzuelos para leer este blog, a la cama ahora mismo, o que no veíais la tv de niños)
En fin, el chico de la foto dice que busca su oso. Yo creo que realmente está buscando la felicidad, que nunca sabes dónde la dejas. Y luego te aparece desparejada, como los calcetines. El gran misterio de la escurridiza felicidad y los calcetines impares.
Yo a ese chico de la foto le diría dos cosas:
¿Tienes memoria de pez?. Pues sal de ahí abajo que le arañamos al tiempo unos segundejos de felicidad.

13 abril, 2008

Estética exterior.


Tras unos días sin pronunciarme y tras conversaciones con empanadillas, Kaktus y Hombres Revenidos, vuelvo al ataque, para que no os olvideis de visitar la empanadilla de vez en cuando. Hoy hago un revival de momentazos vividos entre cepillos y secadores o entre ceras y gafas-anti-rayos-láser.

Transcribo tres de esos momentazos, que se han convertido en las mejores de la marabunta de frases célebres para el recuerdo que uno puede encontrar en estos sitios donde se tiende a hablar bastante sin tener realmente nada que decir.

Ayer decidí raparme el pelo (que es lo primero que venimos haciendo las mujeres cuando queremos dar un vuelco a nuestras vidas). El caso es que estaba yo con mi pelo recién cortado frente al espejo, esperando que una de las peluqueras viniera a secar mi maravilloso cambio de vida. Llega ella, jovencísima en edad, maruja total en pensamiento y niña en desarrollo mental (no es por criticar, pero ya que estamos...) me mira, sonríe, enciende el secador, yo preparada para anotar la frase célebre que veía se iba a deslizar por sus labios...:

- Pues este año tampoco te casas ¿no? Porque con ese corte...

Juro que me quedé sin palabras. En el suelo, junto a mis mechones de pelo recién cortados vi caer mi ingenio y mi lengua. Así, planchada me dejó. Muerta como una piedra. La niñata de los huevos.

En fin, paso a la segunda frase célebre. Pronunciada hace unos días en una sesión de depilación láser. Para aclarar contextos y que no se me tache de osezno diré que al láser es conveniente ir totalmente rasurada. El caso, me coge una de estas chicas cariño, cielo, corazón, que suelen estar presentes en un 80% de las tiendas de la ciudad del Cierzo. Bien, ahí estaba yo, preparada para sufrir, con un vello no superior a los 3 mm (lo prometo) cuando me mira la chica:

- Corazón, con esos pelos que llevas lo vas a flipar.

Tercera y última, esta la escuché hace unos cuatro años, pero es un momentazo inolvidable. Sesión de depilación con cera, yo, simpática y agradable que soy, le pregunto a la chica por sus pasadas vacaciones en Roma.

- Chica, terminé harta de ver piedras. Y el Vaticano un despilfarro, después dicen que los curas no tienen pasta.

Ahí ví el filón de la conversación y estuve rápida:

- Pues no vayas a Grecia, que debe ser más de lo mismo.
- No, no, yo ya lo dije; a la próxima a la playa, que por lo menos me pondré morena.

Y aquí termina la sesión de frases para el recuerdo. Momentos inspirados. Gente con carácter.

29 marzo, 2008

Los horarios y el bálsamo espiritual.


Hoy me han echado de la iglesia. Así, como os lo cuento. He recordado a Jesús expulsando a los mercaderes del Templo y un escalofrío ha recorrido mi espalda. La Iglesia también cierra para comer, para cenar, para dormir y para lo que haga falta. Como San Pedro haga lo mismo en las Puertas del Cielo va a ser más difícil pasar esa puertta que las aduanas de los United States (que yo tengo amigas que viajan mucho y me han dicho que cuando te dicen que ya puedes pasar te dan ganas de decir que ahora no te da la gana)


Pues no estaba yo ahí con mi progenitora, gran devota de San Lorenzo y las ofrendas contadas por velas encendidas, que hemos dejado el Templo más iluminado que el árbol de Navidad del Madison Square Garden (por seguir con la comparativa estadounidense) y llega un señor Mosén y nos dice que ya valdrá o qué, que si no tenemos casa y algo sobre horarios europeos y funcionarios Vaticanos.


Yo lo veo bien; ¿pues no dijo el Señor que había que descansar el Domingo y luego llegaron los Sindicatos?, que si reducción de jornada, que si las 35 horas, que si las condiciones laborales. Y quién mira por los funcionarios vaticanos eh?, ¿quién?.


Esto de las profesiones vocacionales cada vez es más complicado. Normal. Trabajas más, cobras menos, no puedes jugar al tetrix en horario laboral, ni reservar las vacaciones, ni llamar a la churri...y lo peor, no te puedes quejar porque te gusta tu trabajo y es vocacional. Y de qué hablas con los compañeros, eh, ¿de qué?


Además la Iglesia está obsoleta, que lo sabemos todos, quién se va a creer lo de la costilla. Nadie. Eso sí, lo de los chacras y las energías es otra cosa. Por lo menos suena así como más progre, y los profes están más en la onda con sus vestuarios y sus pelos y esa forma tan dulce de hablar. Lo de la manzana no hay quién se lo trague, pero oye, lo de los chacras, con un poco de fe... es distinto, claro, y tanto.


Así que nada, que a la Iglesia no se va en horario de comidas que molestas. Coño ya con los penitentes, pues no se habrán enterado éstas que ya han pasado las fiestas de la Pasión! Bueno, pues os dejo y me voy a sacarle brillo a mis chacras, que llega la primavera y hay que lucirlos.

28 marzo, 2008

El principito. Fragmento.


Entonces apareció el zorro.

-Buenos días -dijo el zorro.
-Buenos días -respondió cortésmente el principito, que se dio vuelta, pero no vio nada.
-Estoy acá -dijo la voz- bajo el manzano...
-¿Quién eres? -dijo el principito-. Eres muy lindo...
-Soy un zorro -dijo el zorro.
-Ven a jugar conmigo -le propuso el principito-. ¡Estoy tan triste!...
-No puedo jugar contigo -dijo el zorro-. No estoy domesticado.
-¡Ah! Perdón -dijo el principito. Pero, después de reflexionar, agregó: -¿Qué significa «domesticar»?
-No eres de aquí -dijo el zorro-. ¿Qué buscas?
-Busco a los hombres -dijo el principito-. ¿Qué significa «domesticar»?
-Los hombres -dijo el zorro- tienen fusiles y cazan. Es muy molesto. También crían gallinas. Es su único interés. ¿Buscas gallinas?
-No -dijo el principito-. Busco amigos. ¿Qué significa «domesticar»?
-Es una cosa demasiado olvidada -dijo el zorro-. Significa «crear lazos».
-¿Crear lazos?
-Sí -dijo el zorro-. Para mí no eres todavía más que un muchachito semejante a cien mil muchachitos. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro semejante a cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad el uno del otro. Serás para mí único en el mundo. Seré para ti único en el mundo...
-Empiezo a comprender -dijo el principito-. Hay una flor... Creo que me ha domesticado...
-Es posible -dijo el zorro-. ¡En la Tierra se ve toda clase de cosas...!
-¡Oh! No es en la Tierra -dijo el principito.

El zorro pareció muy intrigado:

-¿En otro planeta?
-Sí.
-¿Hay cazadores en ese planeta?
-No.
-¡Es interesante eso! ¿Y gallinas?
-No.
-No hay nada perfecto -suspiró el zorro.

Pero el zorro volvió a su idea:

-Mi vida es monótona. Cazo gallinas, los hombres me cazan. Todas las gallinas se parecen y todos los hombres se parecen. Me aburro, pues, un poco. Pero, si me domesticas, mi vida se llenará de sol. Conoceré un ruido de pasos que será diferente de todos los otros. Los otros pasos me hacen esconder bajo la tierra. El tuyo me llamará fuera de la madriguera, como una música. Y además, ¡mira! ¿Ves, allá, los campos de trigo? Yo no como pan. Para mí el trigo es inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada. ¡Es bien triste! Pero tú tienes cabellos color de oro. Cuando me hayas domesticado, ¡será maravilloso! El trigo dorado será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo... El zorro calló y miró largo tiempo al principito: -¡Por favor... domestícame! -dijo.
-Bien lo quisiera -respondió el principito-, pero no tengo mucho tiempo. Tengo que encontrar amigos y conocer muchas cosas.
-Sólo se conocen las cosas que se domestican -dijo el zorro-. Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Compran cosas hechas a los mercaderes. Pero como no existen mercaderes de amigos, los hombres ya no tienen amigos. Si quieres un amigo, ¡domestícame!
-¿Qué hay que hacer? -dijo el principito.
-Hay que ser muy paciente -respondió el zorro-. Te sentarás al principio un poco lejos de mí, así, en la hierba. Te miraré de reojo y no dirás nada. La palabra es fuente de malentendidos Pero, cada día, podrás sentarte un poco más cerca...

Al día siguiente volvió el principito.

-Hubiese sido mejor venir a la misma hora -dijo el zorro-. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, comenzaré a ser feliz desde las tres. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto; ¡descubriré el precio de la felicidad! Pero si vienes a cualquier hora, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón... Los ritos son necesarios.
-¿Qué es un rito? -dijo el principito.
-Es también algo demasiado olvidado -dijo el zorro-. Es lo que hace que un día sea diferente de los otros días: una hora, de las otras horas. Entre los cazadores, por ejemplo, hay un rito. El jueves bailan con las muchachas del pueblo. El jueves es, pues, un día maravilloso. Voy a pasearme hasta la viña. Si los cazadores no bailaran en día fijo, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones.

Así el principito domesticó al zorro. Y cuando se acercó la hora de la partida:

-¡Ah!... -dijo el zorro-. Voy a llorar.
-Tuya es la culpa -dijo el principito-. No deseaba hacerte mal pero quisiste que te domesticara...
-Sí-dijo el zorro.
-¡Pero vas a llorar! -dijo el principito.
-Sí-dijo el zorro.
-Entonces, no ganas nada.
-Gano -dijo el zorro-, por el color de trigo.

Una canción: Rape me (Nirvana)



Un lugar: Nairobi.
Un deseo: Espigas.

17 marzo, 2008

Des ayuna.



"Estudios científicos demuestran que las mujeres que desayunan Special K pesan menos que las que no desayunan"


Debería existir un premio a la frase publicitaria más estúpida. En este caso no sé si deberían dárselo al publicista o al autor del estudio.
Se llegan a enterar los candidatos a Presidente del Gobierno de España antes de los debates televisivos y nos sacan la tabla comparativa, junto con la del pollo, las patatas, el paro y los movimientos migratorios.